Formar jóvenes para Chile | Columna en El Sur

Son las familias, los colegios, barrios, empresas, miembros de la sociedad civil, autoridades regionales y locales quienes tienen cada uno su lugar, y con ello, algo que aportar para que los jóvenes encuentren espacios donde desarrollar sus talentos.

Foto mostrando las manos extendidas reunidas al centro de la imagen, en la columna de opinión "Formar jóvenes para Chile" de IdeaPaís.

Foto: Imagen de Magnific / [Banco de imágenes]

Pensar en el mayor valor de un país, es pensar en las personas y, particularmente en sus jóvenes; sin embargo, hoy muchos de ellos miran su futuro con preocupación. La última encuesta Nacional de Empleo del INE posiciona a Biobío entre las tres regiones con mayor desocupación del país y muestra que en un año, quienes buscan trabajo por primera vez, aumentaron cerca de un 25%. Incluso entre quienes tienen estudios universitarios, la desocupación sigue creciendo. Esa incertidumbre va más allá de lo económico y afecta la forma en que los jóvenes pueden proyectarse.

En este escenario, darles herramientas y potenciar sus talentos en todos los ámbitos deja de ser solo algo complementario. Una formación integral que sume a los conocimientos técnicos, el pensamiento crítico, el trabajo en equipo, la asertividad comunicacional y el compromiso con su comunidad, amplía las oportunidades de los jóvenes y les permite enfrentar la incertidumbre con confianza.

Chile necesita escuchar a las nuevas generaciones y renovar sus liderazgos con voces dispuestas a asumir responsabilidades. Para ello, es importante ampliar la mirada sobre la vocación pública, que suele asociarse exclusivamente con la política partidista, alejando a muchos jóvenes de otras formas de participación. También sirve al país quien dirige una junta de vecinos, quien emprende con una causa clara, quien enseña en un liceo, o quien trabaja en alguna institución pública.

Esta disposición no surge espontáneamente, sino que se cultiva en el colegio, donde se forman los primeros hábitos de participación y donde un estudiante puede descubrir que su comunidad también depende de su aporte. Pero el desarrollo de talentos exige una continuidad más allá. La universidad ofrece una oportunidad para profundizar esa formación, vincular los conocimientos de cada disciplina con los desafíos del país y ponerlos a disposición. Un ingeniero, una abogada o un profesor que entiende el impacto social de su trabajo, tienen la oportunidad de ser, efectivamente, buenos profesionales y a la vez personas comprometidas con sus comunidades. Esa coherencia trasciende el lugar donde se desempeñen, sea en el sector público o en el privado.

Por esto, esta formación no puede recaer en una sola institución. Son las familias, los colegios, barrios, empresas, miembros de la sociedad civil, autoridades regionales y locales quienes tienen cada uno su lugar, y con ello, algo que aportar para que los jóvenes encuentren espacios donde desarrollar sus talentos. En IdeaPaís, el corazón de nuestro trabajo, es formar a esos jóvenes para que asuman su vocación como un servicio al bien común.

Queremos un Chile más justo, humano y solidario. Lo construimos formando a sus jóvenes, porque el país que tendremos mañana depende de las convicciones que hoy se cultivan.

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