La propuesta de 2022 | Carta al Director en El Mercurio

Más allá del juicio histórico sobre las décadas de 1970 y 1980, el triunfo del No es hoy patrimonio de todos los chilenos. Por la envergadura de lo que estuvo en juego, el Rechazo del 4 de septiembre merece un lugar semejante.

Ilustración de una mano intruciendo una papeleta de votación que dice Rechazo en una urna, en la carta al director "La propuesta de 2022", de IdeaPaís.

Foto: Imagen generada con IA / Midjourney

Señor Director:

Tania Busch y Leslie Sánchez señalan (ayer) que la propuesta de la Convención Constitucional no puede calificarse de regresión democrática, y ofrecen argumentos de texto para sostenerlo. No comparto su lectura. El transcurso del tiempo ayuda a recordar, con menos pasión, cómo llegamos hasta ese punto y qué discutíamos entonces.

Lo que estuvo en juego no se reducía a la existencia o no de contrapesos e instituciones autónomas de control técnico del poder político, como ellas sugieren. El asunto era mucho más profundo: no se debatía solo un texto constitucional, sino el país tal como lo conocemos, con su identidad, sus instituciones y su gente. Estuvimos al borde de un quiebre institucional cuyas consecuencias habrían alcanzado también lo social, lo cultural y lo moral. Esa es la gravedad que habría seguido de haberse aprobado el texto rechazado el 4 de septiembre del año 2022.

Se propuso un Estado plurinacional y fragmentado, con justicias paralelas, paritarias y politizadas. Se buscó eliminar el Senado e instalar un presidencialismo desbalanceado sin parangón. Se intentó refundar las policías y su carácter militar, y se impuso un catálogo hipertrofiado de derechos sociales, sin mecanismos de financiamiento y con expectativas imposibles de cumplir.

En suma, se quiso reescribir la historia de Chile con un texto que, lejos de perfeccionarlo, habría terminado por destruirlo. Comparar ese proceso con una reforma constitucional en materia de seguridad —de escaso mérito— exige, al menos, guardar las proporciones.

Más allá del juicio histórico sobre las décadas de 1970 y 1980, el triunfo del No es hoy patrimonio de todos los chilenos. Por la envergadura de lo que estuvo en juego, el Rechazo del 4 de septiembre merece un lugar semejante. El tiempo dirá si logramos leer así este episodio reciente de nuestra historia.