La IA no descansa el fin de semana
La recomendación que antes se conversaba con un amigo, la receta que se pedía a un familiar, el consejo que se buscaba en los mayores, hoy compiten con una conversación con Claude, Chat GPT, Gemini, etc.

Foto: imagen generada con IA / ChatGPT
Un trend de redes sociales invitaba a un acto muy sencillo, subir las conversaciones de tu grupo de WhatsApp a Claude para analizarlas, revisar los perfiles de tus amigos y generar una divertida historia del grupo. Sin ir más lejos, un querido amigo lo hizo un domingo por la noche, desatando una profunda conversación sobre la razón de realizar dicho acto, el uso que tendrían los datos y las interacciones que estaba realizando con su amigo Claude. Esta inofensiva e incluso divertida acción abre una discusión profunda sobre el uso que le estamos dando a la IA y cómo puede estar reemplazando ejercicios más allá de los laborales.
Tal vez no es una anécdota aislada, a usted le habrá pasado algo parecido, o simplemente le resuena lo que el papa León XIV advierte en Magnifica Humanitas, encíclica dedicada al impacto de la inteligencia artificial en la persona humana, y que es lectura obligatoria. Una de sus advertencias principales es el riesgo de dejarnos engañar por la apariencia de una relación con la máquina, y la invitación a cuidar activamente nuestros vínculos reales antes de que la tecnología los ocupe por descuido, o en este caso, por nuestra propia solicitud.
En este contexto, las cifras del índice económico de junio de Anthropic, ayudan a iluminar los hechos. Más allá de la precaución necesaria por la construcción de su muestra, el informe revela usos que están en tensión y cómo la IA podría estar impactando nuestra vida personal mucho más allá del lugar de trabajo.
Según los datos, tenemos un nuevo invitado a nuestros planes de fin de semana. Ya no es solo descansar, desconectarse, comer con familia y amigos o hacer variadas actividades de recreación. Ahora, nuestros sábados y domingos también son para hablar con Claude. Su uso se dispara en el ámbito personal, pasando de un uso aproximado del 35% en días de semana a casi 50% en fin de semana. Este dato muestra una herramienta que no dejamos en el escritorio de la oficina, sino un referente artificial que nos acompaña incluso en nuestra vida más íntima.
Gran parte del proceso de deliberación, de cuestionar fuentes y de buscar consejo se realiza con ese ser artificial: Anthropic indica que el 25% de las conversaciones están centradas en explicaciones y un 22% en recomendaciones.
Ese ejercicio de búsqueda, que hace pocos años hacíamos en diarios o revistas, o bien esas conversaciones que realizamos con familiares, amigos y personas cercanas, incluso más recientemente esas interacciones virtuales con otras personas por redes sociales como Instagram o Facebook, están siendo desplazadas por un prompt.
El informe de Anthropic no hace más que aproximarse, con números, a lo que el Papa León XIV planteaba como advertencia. La recomendación que antes se conversaba con un amigo, la receta que se pedía a un familiar, el consejo que se buscaba en los mayores, hoy compiten con una conversación con Claude, Chat GPT, Gemini, etc. El impacto de este hecho es aún difícil de dimensionar, no sabemos qué otras relaciones sociales ha reemplazado y que otras podrá comenzar a reemplazar en el futuro cercano.
Nuestra sociedad tiene una serie de preguntas pendientes respecto del uso de la IA y sus alcances en el impacto de la vida, no solo laboral sino que incluso en los aspectos más profundos de nuestra individualidad y vida en sociedad. Sin duda, falta conocer más sobre el uso de estas herramientas, en particular en nuestro país, las nuevas desigualdades que puede generar y los efectos a largo plazo del fenómeno. Pero al menos, cómo puntapié inicial, debemos cuestionarnos si seremos capaces de realizar un uso consciente o seremos presa de nuestros productivos nuevos amigos de fin de semana.



