Modernizar sin refundar | Carta al Director en El Líbero
Modernizar supone mirar lo que ya existe y preguntarse qué sirve, qué se puede simplificar y qué derechamente ya no tiene sentido. Y hacerlo aprovechando las muchas herramientas que hoy existen.

Foto: Imagen de Unsplash Rebecca Hausner
Señor Director:
A propósito del trabajo de la Comisión de Nueva Arquitectura del Estado, Ignacio Irarrázaval ha advertido estos días que tenemos un Estado que ha ido acumulando instituciones, reglas y formas de hacer las cosas, pero que no siempre es capaz de adaptarse a nuevas necesidades. El desafío, por tanto, no debiera ser ceñirse a un nuevo diseño, sino conseguir que el Estado que tenemos sea capaz de responder mejor, que sea resiliente.
La discusión resulta especialmente pertinente a pocos días de que se cumplan cuatro años del plebiscito en que Chile rechazó la propuesta de nueva Constitución. Fue un proceso que quiso partir de cero y que, en buena medida, fracasó precisamente por eso. El resultado no mostró que los chilenos no quisieran cambios, sino que existe una diferencia importante entre querer mejorar lo que ya existe y pretender reemplazarlo todo por completo.
Modernizar supone mirar lo que ya existe y preguntarse qué sirve, qué se puede simplificar y qué derechamente ya no tiene sentido. Y hacerlo aprovechando las muchas herramientas que hoy existen.
La interoperabilidad de datos, la automatización y la inteligencia artificial pueden permitir procesos mucho más simples, reducir la burocracia y liberar capacidades para que el Estado se concentre en aquello que realmente importa.
Después de este cuarto aniversario del “Rechazo”, la idea orientadora de esta discusión debería ser que Chile necesita un Estado capaz de cambiar, aprender y hacer mejor las cosas. No la refundación.



