Solidaridad para hoy y para mañana | Carta al Director en The Clinic

La forma en que hoy tratemos a quienes envejecieron antes que nosotros repercutirá en la sociedad en la que nos tocará envejecer y enseñará a las nuevas generaciones cómo cuidar.

Ilustración en trazo azul sobre fondo celeste de manos que sostienen las de otra persona de mayor edad, en la carta al director "Solidaridad para hoy y para mañana" de IdeaPaís.

Este 18 de agosto conmemoramos el Día de la Solidaridad, y resulta ser una buena ocasión para preguntarnos con quiénes estamos llamados a ser solidarios. Las personas mayores antes fueron hijas, madres o padres, trabajadores, vecinos, amigos; cuidaron a otros y sostuvieron una comunidad. Su edad no borra esa historia. Sin embargo, solemos hablar de las personas mayores como si fueran distintos a nosotros. Al contrario, en ellas está la misma persona que ha recorrido un camino más largo y, al mismo tiempo, una imagen de lo que muchos de nosotros seremos en el futuro.

Chile está envejeciendo. Las personas de 60 años o más superan el 20% de la población. Esto no es sólo un desafío demográfico, sino una pregunta sobre qué tipo de sociedad queremos construir.

Desde su raíz, la solidaridad supone reconocer la preocupación respecto del otro. En algún sentido, su bien supone el mío. Pedro Morandé habla de una sociedad construida entre generaciones, donde cada una de ellas recibe una posta y prepara a la siguiente. Así, ser solidarios con quienes hoy son mayores es también serlo con nosotros mismos y nuestros hijos. Formamos parte de una cadena que nos precede y que seguirá. Recibimos, damos y tenemos la responsabilidad de entregar a quienes vienen después.

La forma en que hoy tratemos a quienes envejecieron antes que nosotros repercutirá en la sociedad en la que nos tocará envejecer y enseñará a las nuevas generaciones cómo cuidar. Esa es, quizás, una de las formas más concretas de solidaridad entre generaciones.