Septiembre, nuevos aires | Columna en El Tipógrafo
Septiembre puede ser una oportunidad para recordar sin quedarnos atrapados. Para conversar sin convertir las diferencias en pelea.

Ilustración: Imagen generada con IA / ChatGPT
Septiembre siempre ha tenido algo especial: aparece el sol, florecen los árboles y las calles comienzan a llenarse de niños con sus trajes de huaso y de banderas. Tardes más largas para compartir. Septiembre trae consigo nuevos aires.
No obstante, es un mes cargado de dualidad. Nos hace mirar nuestra historia, nuestros héroes; recordar la construcción de la República, pero también reconocer nuestros desencuentros y diferencias.
El 4 de septiembre de 2022 es parte de esa historia reciente. Ese día Chile rechazó una propuesta constitucional presentada como una oportunidad para construir un nuevo pacto, pero que terminó evidenciando cuánto nos fuimos distanciando. Una sociedad que muchas veces se pensó a sí misma desde los extremos, desde los “unos” y los “otros”, desde quienes parecían convencidos de tener la razón mientras el resto estaba equivocado. Podemos pensar distinto y defender distintos proyectos para Chile; lo importante es no olvidar que esto no nos convierte en países distintos. Chile sigue siendo uno.
Días después, el 11 de septiembre nos vuelve a enfrentar a un hecho que forma parte de nuestras heridas más profundas. Fecha marcada por experiencias, recuerdos y distintas lecturas de nuestra historia; pero que, en cualquier caso, nos recuerda cuánto daño puede producirse cuando un país deja de reconocerse como una comunidad y empieza a mirarse desde la desconfianza y la confrontación.
¿Qué hacemos hoy con esa historia? Septiembre puede ser una oportunidad para recordar sin quedarnos atrapados. Para conversar sin convertir las diferencias en pelea. Para escucharnos más. Para reconocer que el país que tenemos por delante no lo construirán solo los que toman decisiones políticas. Chile lo construimos todos.
Lo hace el que emprende, el profesor en su sala, la dirigenta que vela por su comunidad, el que participa en su centro de alumnos, la familia que se reúne un domingo y también quien muchas veces siente que no tiene ninguna influencia sobre lo que pasa.
Por eso las Fiestas Patrias son especiales. Porque durante unos días volvemos a encontrarnos en torno a comidas, tradiciones y recuerdos que, con todas nuestras diferencias, reconocemos como propios. Me gusta pensar que septiembre podría ser eso. Un mes para recordar que podemos volver a encontrarnos. Que entre banderas, flores y mesas compartidas, podamos recordar algo que muchas veces se olvida: Chile no es solo de unos. Es de todos, y ese es el mejor nuevo aire que Septiembre puede traernos.





