«Noticia en desarrollo» | Columna en La Segunda
Lo cierto es que optamos por un derrotero que nos exige estar atentos. La «noticia» debe desarrollarse con total prontitud, para asegurar que nuestra soberanía y sus intereses permanezcan siempre intactos.

Foto: Imagen generada con IA / ChatGPT
Así describió el Ministro de Seguridad, Martín Arrau, al devenir en torno al Escudo de las Américas. Se trata de una iniciativa que permitiría atacar con efectividad al crimen organizado —un fenómeno gravísimo que nos carcome desde adentro y por afuera—, que declarativamente no ata jurídicamente a Chile con otros países ni compromete su soberanía. Con todo, que sea catalogado como una «noticia en desarrollo» abre interrogantes imposibles de eludir.
¿Podíamos restarnos? Quince países unidos en torno a una declaración de intenciones para enfrentar el crimen organizado parece una invitación difícil de rechazar. Primero, por utilidad: facilitaría el acceso a información crítica y la coordinación fronteriza con nuestros tres países vecinos, todos parte de la coordinación. Segundo, por realismo: desconocer la fuerza que tiene EE.UU. como articulador de decisiones de la región nos dejaría fuera de una mesa de conversaciones que seguirá sesionando. Un ejemplo de esa fuerza: EE.UU. tiene 128 bases militares en el globo, mientras que Rusia tiene 21 y China, apenas una. Esa capacidad, hoy, no tiene comparación.
¿Cuán vulnerable nos deja el Escudo de las Américas? Esto admite una doble respuesta. La primera es que la declaración no es un tratado internacional. De ella no surgen obligaciones vinculantes para ningún país. Es una declaración de carácter político, acordada entre gobiernos de sensibilidades similares; una práctica habitual y compatible con las atribuciones del Presidente de la República como Jefe de Estado. Sirva como antecedente fresco «Democracia Siempre», iniciativa que el Presidente Boric protagonizó hace un año: misma herramienta y carácter no vinculante, distinto sector político.
En la segunda respuesta aparecen las ambigüedades, y con ellas los temores. La expresión «adherir» que utilizó Cancillería se emplea, técnicamente, cuando un Estado acepta someterse a obligaciones fruto de un tratado internacional. A ello se suma el hecho de que la calificación de «noticia en desarrollo» no parece obedecer al carácter «informal» de la alianza, sino a aquellas dimensiones del Escudo de las Américas que tienen una relación más difusa con el crimen organizado. De los tres ejes de la iniciativa –economía, seguridad y multilateralismo–, solo uno es estrictamente policial. Es esta amplitud de propósitos la que abre razonables incertidumbres.
Quizás, habría sido prudente permanecer en la calidad de «Estado observador» que teníamos hasta hace días, para ponderar posibles coletazos sin que nos afecte. Quizás, se intentó hasta que se pudo. Lo cierto es que optamos por un derrotero que nos exige estar atentos.
La «noticia» debe desarrollarse con total prontitud, para asegurar que nuestra soberanía y sus intereses permanezcan siempre intactos, y para que Chile siga la senda histórica: «no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida».





